Francisco villacorta bañOS




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temas análogos; los siguientes, entre otros: Qué es la Filosofía de la Historia (1836 37), Sobre los Diezmos (1836 37), Del estado actual de España con respecto a su opinión moral, política y religiosa y a las demás ramas que constituyen la civilización de un país (1837 38), De los medios más provechosos para promover en España el espíritu de asociación industrial y mercantil


30 G. H. SABINE: Historia de la Teoría política, México, 1972, p. 490.

31 A. UNOVAS DEL CASTILLO: Discurso leído el 31 de enero de 1884 por el Excmo. Sr. D. ..., Madrid, 1884, p. 43.


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(1837 38), Del triste estado de nuestras cárceles y manera de mejorarlo (18371838), De la necesidad de una ley sobre cerramientos de tierras que concilie todos los intereses de la agricultura y la ganadería (1837 38), Cuestiones de aplicación de las ciencias a la industria nacional (1837 38), ¿Qué lugar ocupa la economía política entre los conocimientos morales y políticos del siglo XIX?, ¿es una verdadera ciencia? ¿cuál es su autoridad en los momentos actuales?, ¿cuál será su porvenir? (1841 42), La aplicación de la libre concurrencia a la industria tal como hoy existe ¿es útil o nociva? (1841 42). Como puede apreciarse, temas y aspectos concretos de análisis en estrecha relación con aquellos campos sociales que reciben la atención inmediata de las primeras reformas liberales en toda Europa: el orden constitucional, el código penal y civil, la agricultura, la administración, la hacienda y el crédito público y, en general, todos los campos de la actividad estatal y social en que aparece implicado el interés de la burguesía mercantil e industrial, la principal impulsora de aquellas reformas; unos campos sociales concretos a transformar que aportan al primer sistema liberal una mayor consistencia y homogeneidad históricas que su misma teoría política. Larra comenta precisamente estas primeras cátedras del Ateneo como parte del programa de los liberales en el gobierno: «dar la teoría al lado de la práctica», «hacer la guerra al partido retrógrado que trata de conservar su antiguo dominio» no sólo con las armas, sino también con la palabra, de forma que llegue la época en que este procedimiento haga innecesario aquél, haciendo hincapié sobre todo en disciplinas como la administración y la economía, en las que toda instrucción «será poca para la urgencia que de ella experimentamos» '.

Parte de aquellos programas de reforma tienen ciertamente su correlato en la realidad constitucional, legal y económica de la época. En 1834 se lleva a cabo la reforma administrativa. Los mayorazgos y vinculaciones quedan abolidos definitivamente en 1836. El sistema judicial queda configurado entre Y835 y 1841 y paralelamente se emprende la tarea de codificación penal, que finalmente sería promulgada entre los años 1848 y 1850; el Código Civil tuvo un desarrollo más largo: a pesar de ser una preocupación constante de las sucesivas Cortes  proyectos de Gorosábel, 1832; Cambronero, Tapia, Vizmanes y Ayuso, 1834; proyecto de 1851  sólo se llegará a su promulgación en 1889. Parecida trayectoria tuvieron otras reformas como la unificación de pesas y medidas, que sólo conseguirá vigencia obligatoria en 1880, y la reforma del sistema financiero y fiscal que apenas consiguieron hacer frente a los desajustes monetarios y presupuestarios de la economía española durante todo el siglo.


32 M. J. DF LARRA: «Ateneo CIENTIFICO y Literario de Madrid». El Español, 11 de junio de 1836.

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Entre 1835 y 1843 el Ateneo se afianza en aquella peculiaridad, a la vez cultural y política, con que nace. Las vicisitudes políticas del sistema constitucional tienen su reflejo en la vida interna de la institución. Y esto con una personalidad que Ruiz Salvador propone de esta manera para la larga historia del Ateneo:

«A lo largo de este trabajo tendremos ocasión de comprobar que las mayorías parlamentarias serán minorías ateneístas y que la docta casa, salvo en breves períodos, será siempre una casa de oposición» ".

Esta proposición supone, aparte del hecho en sí de la alternancia coyuntural de los escaños parlamentarios y los sillones del Ateneo, la estrecha identificación entre socio ateneísta y clase política en estos primeros años de comparecencia común del Ateneo y del sistema liberal.

De esta forma, según aquella ley de alternancia, los progresistas dominan el Ateneo en el curso 1835 y 1836; el partido moderado en 1836 37, para volver después progresivamente a la política hasta el motín esparterista de 1840, año en que retorna al Ateneo, donde, «mudo en la escena política, se desgañita» '". Ruiz Salvador narra, a este respecto, la supresión en 1840 de la cátedra de Derecho Político Constitucional que había pedido para sí el progresista Fernando Corradi, sustituyéndola por la de Historia del Gobierno y la Legislación en España a cargo de Pedro José Pidal, con la consecuente protesta de la minoría progresista ante la junta interina de gobierno, acompañada con una nota aparecida en el Eco del Comercio el 24 de noviembre de 1842. En esta nota se achacaba al Ateneo moderado de 1842 la politízación y la toma de posición partidista de sus socios, apartándose con ello de la intención originaria de la institución, que era promover el encuentro y la concordia intelectual. El incidente tuvo sus consecuencias, que el mismo periódico notificaba días más tarde:


«El jefe político de Madrid viendo que allí se reunían personas en un número crecido para desencadenarse contra el estado actual de las cosas políticas», se quejó a la junta de Gobierno, que se vio obligada a clausurar el salón de conversación por unos días '.


Paralelamente a esta activa vida política, el Ateneo acumulaba poco a poco su propio patrimonio material y humano. De los 295 socios que, según


33 A. RUIZ SALVADOR, Ob. cit., p. 56.

34 Ibídem, p. 62.

35 Ibídem, p. 62.

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Labra, existían en 1836 3, se pasaba a 311 en 1837; el 31 de enero de 1838 son ya 334"; el 1.0 de enero de 1839, 385 '; el 31 de enero de 1840, 484 »; en la misma fecha de 1841, 515 ". Las cátedras del Ateneo, por otra parte, estaban abiertas a otras muchas personas que no eran socios. Según la Memoria del Secretario 1.0 don Jose M.a Monreal, citada por Labra, en el curso 1838 39 asistieron a ellas 1.628 personas ajenas al Ateneo, que sumadas a la cifra calculada de socios y forasteros asistentes, da un cómputo total aproximado de 2.000 personas, cifra sin duda considerable. También la Biblioteca comenzaba a recibir sus primeros fondos. Por una Real Orden dada en el año 1838 el Gobierno concedió al Ateneo el privilegio de recibir un «ejemplar de cada una de las obras que salían de la Imprenta Nacional y además todos los ejemplares duplicados que resultaron de la fusión de las Bibliotecas de las Cortes, la Nacional y los conventos suprimidos» «. Con esta ayuda, la Biblioteca del Ateneo contaba a fines de 1838 con cerca de 800 volúmenes; en 1839 con 1.000 y en 1840 con 1.277. El gabinete de lectura, por otra parte, recibía ya por las mismas fechas la suscripción de 25 periódicos españoles y 21 extranjeros. Todo ello potenciado por una equilibrada economía que todavía en estos años no ha conocido la urgencia de los remozamientos y las reformas de sus salones y mobiliario impuestos por su propio crecimiento. El Ateneo salía, pues, de esta primera etapa de instauración consolidado y prestigioso', con una clara orientación en lo que ha de ser su constante proyección en la vida política, cultural y social de la España contemporánea.


36 R. M DE LABRA: El Ateneo de Madrid. Sus orígenes ... > p. 71. V. GARCIA MARTE El Ateneo de Madrid (1835 1935), Madrid, 1948, p. 57, da para la fecha de 6 de diciembre de 1835 la cifra de 309 socios.

37 Lista alfabética de socios del Ateneo CIENTIFICO, Literario y Artístico de Madrid en 31 de enero de 1838, Madrid, 1838.

38 Lista alfabética de socios del ... en 1.* de enero de 1839, Madrid, 1839.

39 Lista alfabética de socios del ... en 31 de enero de 1840, Madrid, 1840.

40 Lista alfabética de socios del ... en 31 de enero de 1841, Madrid, 1841.

41 R. M.4 DE LABRA: El Ateneo de Madrid. Notas..., p. 14.

42 No pueden faltar aquí la obligada cita a dos versos de ESPRONCEDA en El Diablo Mundo referidos al Ateneo:

A todos, gloria, tu pendón nos guía y a todos nos excita tu deseo: apellidarse socio ¿quién no ansíe,

y en las listas estar del Ateneo?

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3. EL ATENEO DE LA DÉCADA MODERADA (1843 54)


Con la subida al poder de los moderados en diciembre de 1843, el Ateneo se va a ver privado de la activa participación de un importante grupo de socios de la época anterior, que pasan ahora a ocuparse de la política desde puestos de gobierno, algunos de ellos en posiciones claves como Fermín Gonzalo Morón y Pedro José Pidal. Sin embargo, por esta vez los moderados no abandonan completamente el Ateneo, convencidos de su ya comprobada importancia como engranaje político y humano de recambio en las sucesivas crisis de gobierno. Durante varios años, hasta el 62, la Presidencia del Ateneo es ocupada por moderados: Joaquín Francisco Pacheco, 1842 44 y 1847 48; Pedro José Pidal, 1844 45; Antonio Alcalá Galiano, 1845 47 y 1849 52; Donoso Cortés, 1847 48; Martínez de la Rosa, 1848 49 y 1852 65 ". En realidad, se trata de una defección progresista, porque las cátedras y secciones, abandonadas por los moderados, decaen considerablemente. Entre 1843 y 1850 sólo dos cátedras están ocupadas por personas ajenas al partido moderado o a la facción progresista que le apoya. Son Pedro Mata  Medicina Legal, 1846 47 y 1847 48  y Fernando Corradi, aunque éste abandona ya en 1844 su cátedra de Elocuencia forense y parlamentaria para dirigir el periódico progresista recién fundado El Clamor Público «. La escasa vida del Ateneo de estos años queda, pues, en manos de los moderados en el poder 0 de la oposición moderada puritana de Joaquín Francisco Pacheco. Es la época en que, según Menéndez Pelayo, «en el Ateneo y en los centros oficiales dominaba el eclecticismo» ", doctrina filosófica de origen francés que informa la práctica constitucional y el credo político social de los conservadores europeos de la época.

Es de destacar aquí el papel jugado por el propio Ateneo en la difusión en España de esta corriente filosófica. En su forma teórica estricta, por supuesto: Tomás García Luna explica la cátedra de Filosofía ecléctica en el curso 1842 43 y en el de 1845 46 se discute en la Sección de Ciencias Morales y Políticas sobre el tema ¿Qué ventajas o inconvenientes ofrece el método ecléctico? Pero sobre todo, adaptada a la configuración de un sistema político adecuado a las realidades y al carácter del ser nacional, es decir, a la estructuración del orden imperante de predominio social. Garrorena Morales ha analizado detenidamente las cátedras de derecho político constitucional impartidas en el Ateneo entre 1836 y 1847 por Donoso Cortés, Alcalá Galiano y


43Ruiz SALVADOR, Ob. cit., p. 77.

44 Ibídem, p. 77.

45Ibídem, p. 83, nota 19.

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Joaquín Francisco Pacheco como parte de este inicial empeño de los liberales por encontrar fórmulas moderadas de organización política de la convivencia nacional «. De su análisis se desprenden algunos rasgos y variantes del rearme ideológico del moderantismo español. Concepción metafísica y trascendente de la historia en Donoso, basada en una antropología dualista  inteligencia y voluntad, razón y libertad, principio objetivo y subjetivo, sociedad e individuo  que encarna en el decurso histórico en los conceptos políticos de soberanía y subordinación, aquélla como detentadora legítima del poder y motor de la historia, ésta como súbdito y vehículo, hasta llegar a la síntesis presente del gobierno representativo, gobierno de la inteligencia, pero limitado, como corresponde a las propias limitaciones de aquélla. Concepción pragmática y utilitaria en Alcalá Galiano: la insoslayable trama de intereses materiales como base y como compromiso del gobierno y de la representación censitaria. Concepción jurídica en Pacheco, que sin pararse a considerar detenidamente las apoyaturas teóricas o prácticas del sistema constitucional, ofrece un diagnóstico técnico» para su mejor funcionamiento práctico. Tres teorías sobre el sistema representativo, tres mentalidades  metafísica, utilitaria, jurídica de sus hombres de gobierno y una común resultante: el doctrinarismo, doctrina política del eclecticismo filosófico que justifica teóricamente el gobierno de las burguesías censitarias de la Europa postnapoleóníca. Será la matriz del pensamiento político conservador español a lo largo de todo el siglo "'.

A partir del curso 1850 51, tras este predominio moderado, el partido progresista hace acto de presencia de nuevo en el Ateneo. Vuelven  a sus cátedras Pedro Mata y Fernando Corradi y se crea la de Filosofía Moderna para don Nicolás María Rivero, diputado demócrata en las Cortes de 1848 y 1851, si bien éste abandona su cátedra al poco tiempo ante la protesta de varios socios por los «términos en que aquel profesor se expresaba sobre materias de religión y política» ", y la consiguiente requisitoria de la junta de Gobierno para que se abstuviese de tratar temas ajenos a los previstos en los Estatutos de la institución. En los años siguientes «la escuela conservadora decae considerablemente, admitiendo en su seno (pro dominatione) a los neocatólicos y a los carlistas convenidos» ". Se crean nuevas cátedras desempeñadas por progresistas, que se unen a las de 1850. En el curso 1852 53 dos nuevos profesores, Luis González Bravo y Joaquín María López, ocupan sus respectivas cátedras de Historia, origen y progresos ,de los gobiernos represen


46 A. GARRORENA MORALES: El Ateneo de Madrid y la teoría de la Monarquía liberal (1836­1847), Madrid, 1974.

47 Sobre el eclecticismo, el ya clásico libro de L. DIEZ DEL CORRAL: El liberalismo doctrinario, Madrid, 1956.

48 R. M.' DE LABRA: El Ateneo de Madrid. Sus orígenes..., p. 125.

49 Ibídem, pp. 119 120.

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tativos y Elocuencia, con una inequívoca postura política de oposición, hasta el punto de que sus explicaciones son suspendidas por la autoridad gubernativa en diciembre de 1852. En el curso 1853 54 los progresistas Patricio de la Escosura y Antonio Cánovas del Castillo explican Historia filosófica de los Gobiernos parlamentarios e Historia General de Europa en el siglo XVIII, respectivamente, esta última cátedra suspendida por el Gobierno en enero de 1854. Poco después, en febrero del mismo año, el Gobierno Civil de Madrid cierra el Ateneo. La acusación principal, recogida por el periódico La Esperanza del 6 de marzo, era la de que el Ateneo, en contra de sus Estatutos, se había convertido en un club político'. En realidad, el Ateneo era simplemente fiel a su peculiar naturaleza político cultural y la clara inclinación hacia uno de los dos polos de esta tradición traducía el radicalismo que paralelamente se manifestaba en la esfera estrictamente política. Aunque el Ateneo se abre en abril del mismo año, las cátedras continuarán prohibidas y ya no reiniciarán sus tareas hasta después del triunfo del levantamiento de O'Donnell y una vez apaciguadas las revueltas callejeras de julio de 1854.


4. EL ATENEO DEL BIENIO PROGRESISTA (1#54 56) Y DEL PERIODO DE LA UNION LIBERAL (1856 68)


En el año 1854 el Ateneo cuenta ya con una larga tradición de casi veinte años. Ha sido durante los primeros una punta de lanza del liberalismo, expresión de sus preocupaciones teóricas y lugar elegido por las facciones liberales desplazadas del poder para velar las armas en espera del escaño parlamentario o la poltrona ministerial; ha arrastrado durante la última década una precaria situación cultural y pedagógica; el número de su socios se ha estancado: 555 según El Heraldo, de 19 de marzo de 1848 ". Todavía la inercia lo mantendrá en esta situación durante unos años más. Sin embargo, el período ateneísta que va de 1856 a 1868 será de excepcional importancia para aquilatar el balance histórico de su trayectoria política y cultural. «Tal vez éste haya sido, hasta ahora   dice Labra en 1905 , el período de mayor animación y prestigio del Ateneo de Madrid. En él consiguió el título de la «Holanda de España» por la absoluta libertad con que en su cátedra y sus salones se abordaron y trataron todos los problemas morales, políticos, económicos y sociales, a pesar de que las leyes y los reglamentos mantenían la rigurosa intolerancia religiosa, la previa censura de la imprenta, la negación del derecho de reunión y la indiscutibílidad del régimen monárquico»


50 Citado por A. Ruiz SALVADOR, Ab. Cit., P.

51. 11 Ibídem, p. 82.

52 R. M.' DE LABRA: El Ateneo de Madrid. Notas ... > pp. 22 23.

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Esta etapa, que «se caracteriza por el impulso que el Ateneo recibe de los elementos expansivos y avanzados» ", comienza propiamente en 1856.

«Por el encumbramiento político de la Unión Liberal...   dice Ruiz Salvador  el número de moderados ateneístas se reduce y... progresistas y demócratas forman un frente común que da la batalla a las tendencias conservadoras predominantes en la esfera política»  ".

Sin embargo, la verdadera batalla progresista comienza en 1858, fecha en que se abren de nuevo las secciones y en que Emilio Castelar «inicia francamente su campaña democrática con su cátedra de Historia de la Civilización de los cinco primeros siglos del Cristianismo» ' . A éste se unen Nicolás María Rivero, José Echegaray, Práxedes Mateo Sagasta, Manuel Colmeiro, Gabriel Rodríguez, Francisco de Paula Canalejas, Sanromá, Quevedo, Carballo, Moret, Valera, Mata, Becerra, Figuerola, Pedregal y Cañedo como figuras más importantes de las tendencias progresistas y democráticas.

Labra, refiriéndose al período de 1859 65 dice que la mayor concurrencia y vitalidad estaban en la sección de Ciencias Morales y Políticas, «donde en esta época hicieron su briosa aparición la democracia, el individualismo economicista y el krausismo, apuntando sólo la crítica religiosa y las afirmaciones anticatólicas» ', estas dos últimas excepciones sólo frente al período 1865 68 en que los ataques a la religión y el anticlericalismo «habrían de entrar con pie firme en los salones de la calle de la Montera» 57, en forma de polémicas y ataques contra el elemento ultramontano y neocatólico.

Con mayor precisión Ruiz Salvador ha descrito así el significado de esta época ateneísta:

«La oposición demócrata progresista se plantea desde tres frentes íntimamente relacionados entre sí: el político propiamente dicho, el político económico y el político cultural. En el primero, progresistas y demócratas combaten las estructuras políticas y el ideario de la Unión Liberal; en el segundo, la escuela librecambista, formada a su vez por progresistas y demócratas, da la batalla al sistema proteccionista del partido moderado; en el tercer frente, hegelianos y krausistas rechazan los principios filosóficos del eclecticismo, que aportan la base ideológica del régimen político»".


53 Ibídem, p. 22.

54 A. Ruiz SALVADOR, Ob. cit., pp. 98 99.

55 R. M., DE LABRA: El Ateneo de Madrid. Notas..., pp., 23 24.

56 R. M.' DE LABRA: El Ateneo de Madrid. Sus orígenes..., p. 140.

57 R. M« DE LABRA: El Ateneo de Madrid. Notas.... p. 26.

58 A. Ruiz SALVADOR, Ob. cit., P. 99.

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En torno al krausismo giran, efectivamente, algunas de las cátedras y muchas de las discusiones ateneístas de este período. Comienzan con la cátedra sobre Los principios fundamentales de la moderna filosofía alemana y su influencia en materias religiosas, morales, sociales y políticas, de tendencia antikrausista, dada por Manuel Ascensión Berzosa en el curso 1856 57. Contesta Nicolás María Rivero con la cátedra sobre Origen, progreso y tendencias del espíritu moderno en el mismo curso. Tres años más tarde, Francisco de Paula Canalejas, «jefe krausista en el Ateneo por ausencia de Sanz del Río y la pasividad de Giner» `, denuncia a Francia en el discurso acerca Del estado actual de la filosofía en las naciones latinas, considerándola «como la causa principal de los males filosóficos y políticos que aquejan a España... Es decir, el eclecticismo francés es atacado no sólo como sistema filosófico, sino también como sistema que aporta las bases políticas de la Unión Liberal» ".

Y es que el krausismo defendido y propagado por medio del Ateneo adopta un matiz político no implícito en las propuestas originales de su creador. Ruiz Salvador ha visto ya en el discurso de Sanz del Río sobre Lo que debemos a la enseñanza recibida de los siglos pasados y lo que esperan de la nuestra los futuros, pronunciado con motivo de la inauguración del año académico universitario de 1857 58, el comienzo de esta inflexión política del krausismo, que poco después uno de los discípulos, Francisco de Paula Canalejas, profundizará. El contenido político del krausismo, difundido por este último en varios artículos` y en un discurso pronunciado en la sección de Ciencias Morales y Políticas del Ateneo en 1864 ' se define como apartidista, sólo movido por la ambición de salvar las verdades de la ciencia y la razón, avocado a la vida política para «pelear por el derecho y por la libertad», al servicio de las ideas y con la aspiración de «convertir en inteligentes a las plebes» ". Se manifiesta, por tanto, como actitud, más que como partido, acción educativa, más que acción política. Sin embargo, «a pesar de la declaración de independencia política   dice Ruiz Salvador , el krausismo de Canalejas está más cerca de la democracia que de ningún otro partido político» % y así lo confirma la identificación de los términos krausismo y democracia sorprendida en otros testimonios de la época'. Esta orientación polí-


59 Ibídem, p. 106, citando a J ECHEGARAY: Recuerdos, Madrid, 1917.

60 Ibídem, p. 106.

61 Ibidem, pp. 103 104.

62 F. DE CANALEJAS: «La reacción y las revoluciones», incluido en su libro Estudios críticos de filosofía, política y literatura, Madrid, 1872.

63 A. Ruiz SALVADOR, Ob. cit., p. 104, citando el artículo de CANALEJAS: «Un programa político», publicado en la revista La Razón, y recogido en Ob. cit.

64Ibidem, p. 104.

65Véase J. ECHEGARAY: Recuerdos, I, pp. 353, 382 y 352 y A. SALCEDO Ruiz: Francisco Silvela, Madrid, 1888, pp. 55 56.

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tica, junto a su actitud educativa y reformista, caracterizan la corriente krausista que pasa por el tamid del Ateneo. De él sale «deskrausificada» en su sentido filosófico estricto, aunque esta transformación a fin de cuentas, «es lo que hizo que el «krausismo», ya entre comillas, asegurara su pervivencia» '.

Campaña democrática promovía también la oratoria apasionada de Castelar, no obstante responder su cátedra al título de Historia de la Civilización de' los cinco primeros siglos del Cristianismo. Por ello se le atacaba desde las posiciones neocatólicas presentes en el Ateneo  Juan Manuel Ortí y Lara, Gabino Tejado  y desde posiciones liberales moderadas más o menos independientes  Juan Valera . «Y es que, en efecto, al estudiar el tema, Castelar intercalaba asuntos de la política del momento y atacaba a neos y moderados» ".

El librecambismo fue el tercer gran tema ateneísta de estos años. Y tal vez en el que la batalla se planteó con mayor riqueza de recursos. Rompió el fuego Gabriel Rodríguez, «el jefe, el leader, y basta el censor de todo el grupo librecambista» 68, con una cátedra en el curso 1854 55 sobre La economía aplicada a las obras públicas. En el curso siguiente Práxedes Mateo Sagasta vuelve sobre el mismo tema. En el año 1859 se funda la Asociación para la Reforma de los Aranceles y a partir de entonces y hasta 1865, Gabriel Rodríguez, secundado por la Asociación, toman el Ateneo como centro de su propaganda librecambista. En el curso 1861 62 se dan ocho conferencias sobre este tema y en el 1862 63 se logra prácticamente el copo con 18, recogidas posteriormente en un folleto titulado Conferencias librecambistas. Discursos pronunciados en el Ateneo CIENTIFICO y Literario de Madrid por varios individuos de la Asociación para la Reforma de los Aranceles de Aduanas en el curso 1862 a 1863. Como en el caso del krausismo ateneísta, la orientación política latente bajo la apariencia neutral' y los tecnicismos financieros de los librecambistas es la democrática, más radical en su programa reformista, según Ruiz Salvador, que la del mismo partido progresista ».

A partir de 1865 la efervescencia política acalla, en gran medida, la voz intelectual del Ateneo. Algunos de los socios se ven afectados por los sucesos universitarios que culminan en la Noche de San Daniel y, como contrapartida, el mismo Ateneo sufre las consecuencias de la represión. El 2 de enero de 1866 el capitán general de Madrid decreta la clausura de las cátedras y


66 A. Ruiz SALVADOR, Ob. cit., p. 105.

67 Ibídem, p. 109.

68 J. ECHEGARAY, Ob. cit., 1, p. 382.

69 J. ECHEGARAY dice al respecto: «ni éramos progresistas ni érarnos demócratas; simpatizábamos con unos y otros, sobre todo con los demócratas», Ob. cit., 11, p. 278.

70 A. Ruiz SALVADOR, Ob. cit., p. 113.

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salones ateneístas y un poco más tarde, en octubre del mismo año, después de la apertura de los salones de lectura y conversación, se reitera la prohibición de leer «impresos extranjeros que hubiesen dado a luz un solo artículo en que se atacase u ofendiese a la religión o a S. M. la Reina y la Real Familia» "'. Y esto, según Labra, por razones muy diferentes a las de 1854, «porque era notorio que el Ateneo no era en 1868 un mero club político y que en sus salones a nadie se le ocurrió lucir su ingenio a costa de los gobernantes» sino porque «llegó a ser, la víspera de la Revolución de 1868, la representación del nuevo espíritu y de las ansias del pueblo español de ponerse en relación con el mundo contemporáneo» ". A parecidas conclusiones llega Ruiz Salvador al poner de relieve la importancia de las cátedras y las discusiones ateneístas en la formación de un clima intelectual propicio al ideal

7.3 democrático que inspira la Revolución de 1868 .

Aunque el Ateneo reanuda sus actividades el año 1867 bajo un férreo control gubernamental, es, sin embargo, al año siguiente, después del triunfo de la Revolución, cuando adquiere su verdadera y tradicional fisonomía.


5. EL ATENEO DE LA REVOLUCION A LA REGENCIA (1868 1885).


La Revolución de 1868 tiene naturalmente su reflejo en el Ateneo. El fundamental y más inmediato es la desbandada de los catedráticos más sobresalientes de la época anterior para ocupar los cargos políticos y administrativos del nuevo gobierno. Para estos hombres «era aquélla la época de la realización de lo predicado y difundido», porque «lo fundamental de la situación revolucionaria, su idea, su esencia» era «precisamente lo que se había formado en las secciones de la calle de la Montera (sede del Ateneo), lo que se había difundido en seis laboriosos años desde la gran cátedra del antiguo edificio del Banco» 74.

Y como consecuencia de aquella desbandada, la ocupación del Ateneo por  los idearios políticos desplazados del poder:


. «La casa vuelve a experimentar el flujo de otras épocas, de transición política, convirtiéndose de nuevo en refugio de las ideologías desbancadas del poder, en este caso la moderada o conservadora, que copa la cátedra en busca de una reconquista de la opinión pública.»


71 R. M., DE LABRA: El Ateneo de Madrid. Sus orígenes.... p. 145.

72 R. M.* DE LABRA: El Ateneo de Madrid. Notas ... > p. 26.

73 A. Ruiz SALVADOR: «El Ateneo de Madrid antes de la Revolución de 1868» en CLARA E. LIDA e IRIS M. ZABALA: La Revolución de 1868. Historia, pensamiento, literatura, New York, 1970, pp. 209 233.

74 R. W' DE LABRA: El Ateneo de Madrid. Notas..., p. 32.

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Y no sólo de esta orientación ideológica, sino también de aquellas tendencias progresistas, democráticas o republicanas, apartadas del poder en los sucesivos cambios ministeriales:

«Moderados de Cánovas, progresistas de prim., unionistas de Serrano y demócratas-monárquicos o cimbrios compartirán la tribuna ateneísta» 75 .

Y más tarde los republicanos divididos en torno a la cuestión federal.

La actividad del Ateneo decayó, sin embargo, con respecto a la época anterior, aunque no tanto como para quedar «expuesto a un quebranto por la distracción de las gentes o la marcha ordinaria de las cosas públicas en España». El movimiento político que culminó en la Revolución de 1868 y al que el Ateneo tanto había contribuido, «le robusteció» y «ensanchó», «de modo que en 1868... era ya un hecho definitivo en la esfera de la cultura española» '6. Bajo la Presidencia de Cánovas entre 1868 y 1874 el Ateneo vuelve a ocuparse de cuestiones palpitantes de política contemporánea, especialmente en la sección de Ciencias Morales y Políticas, donde la polémica y los debates, preferidos, según Labra, por los «elementos liberales y avanzados» frente a los conservadores más inclinados a la cátedra", ofrecen un sucedáneo de vida parlamentaria. En años sucesivos se discute en aquella sección sobre Monarquía o República, federalismo, relaciones entre Iglesia y Estado, propiedad inmueble y su influencia en el porvenir de las clases menesterosas, relaciones entre el capital y el trabajo industrial, moral y religión positiva, la pena de muerte, etc. ".

Con la restauración monárquica de 1874 aparecen de nuevo en el Ateneo los elementos democráticos, librecambistas y krausistas de la época anterior. Pero son ahora fuerzas debilitadas y divididas. «Convertidos sus idearios en utopía por el fracaso político, demócratas, librecambistas y krausistas se ven acosados no sólo desde el frente ultramontano, como ocurriera en el período anterior, sino también desde el positivista y neokantiano» ". La democracia radical modera sus impulsos, el krausismo se repliega en la Institución Libre de Enseñanza y los librecambistas, realizado su programa durante el Sexenio, desaparecen, por el momento, del Ateneo.

Las doctrinas filosóficas que sustituyen por estos años al krausismo ateneísta son el neokantismo y el positivismo. Y la dirección de sus ataques doc-


75 A. Ruiz SALVADOR: El Ateneo CIENTIFICO..., pp. 119 120.

76 R. M., DF LABRA: El Ateneo de Madrid. Notas..., p. 31.

77 Ibídem, p. 33.

78 Véanse más detalladamente en A. Ruiz SALVADOR, ob. cit., pp. 121 23.

79 Ibidem, p. 130.

EL ATENEO CIENTIFICO DE MADRID (1885 1912) 29


trinales, más que al krausismo, al que respetan y con el que concuerdan políticamente en gran medida, apuntan hacia los ultramontanos, neocatólicos y los espiritualistas cousinianos, felizmente representados por dos personajes famosos, ejemplares típicos del hogar ateneísta, contradictores del krausismo, hegelianismo, neokantismo y positivismo y polemistas entre sí: el P. Miguel Sánchez y José Moreno Nieto.

Sobre el positivismo se discute en el curso 1875 76 en las secciones de Ciencias Morales y Políticas y de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales; en la primera, sobre Si es cierto que las tendencias positivas de las ciencias físicas y exactas deben arruinar las grandes verdades sociales, religiosas y morales sobre las que la Sociedad descansa; en la segunda, sobre si Debe y puede considerarse la vida de los seres organizados como necesaria manifestación o resultado de la energía universal.

1 La política vuelve a la carga en 1876 en la misma sección de Ciencias Morales y Políticas con el tema: ¿Son necesarios los partidos políticos?, caso de serlo, ¿a qué principios ha de someterse su organización?; y en el curso siguiente, 1876 77, con el tema: ¿Debe la Gran Bretaña el carácter a la vez estable y progresivo de su actual civilización a la Constitución?, en caso afirmativo, ¿qué hay de peculiar y propio de aquel país y qué de común que pueda ser aplicado a los demás pueblos? Las respuestas a estas preguntas, dadas por los principales participantes a los debates de la sección, revelan, según Ruiz Salvador, un espectro político múltiple  ultramontanos, constitucionales, republicanos posibilistas de Castelar, republicanos radicales , aunque claramente basculado hacia las formaciones centrales. «Demócratas y constitucionales
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